El problema era mamá
Haaaasta luego, Mami
…uidado…
Sus hermanos no le preocupaban. Su padre estaba controlado: a primera hora saldría a pasarse un par de horas corriendo por el monte como si fuera una cabra. El problema era mamá. Después de recoger el desayuno, a mamá le gusta salir a la terraza a tomarse el café mientras lee y se echa un cigarrito.
Con sus hermanos de caza, su padre corriendo por la montaña y su madre enfrascada en la lectura, tenía el tiempo justo para llegar hasta donde cambió su vida 11 meses y 25 días atrás.
Haaaasta luego, Mami. África lo dijo lo más rápido que pudo para que su madre no le sometiera a un interrogatorio, y a la misma velocidad que salían las palabras se movían sus finas piernas. «…uidado…» fue lo último que escuchó de su madre mientras subía la cuesta que lleva a la salida del pueblo.
Trujita, la pequeña teckel de pelo duro, salió corriendo detrás de ella, conocedora del gran secreto y dispuesta a protegerla de lo que fuera. Tenía prisa: debía llegar hasta la roca que quería ser un árbol antes de que volviera su padre. Allí sucedió todo…
Y entonces… lo encontró.